La comunidad de Clarisas Capuchinas asentada en el monasterio Santa María de los Ángeles, en una zona rural de Canelones, tiene a su cargo la fabricación de las hostias que se usarán en las misas del papa León XIV en Uruguay. La información fue proporcionada por la hermana María Teresa al noticiero Telemundo, que detalló que el trabajo se realiza de forma artesanal y con especial atención a la cocción y la humedad.
El proceso no se limita a combinar agua y harina. Después de preparar la mezcla, las religiosas la dejan reposar y luego elaboran planchas que pasan por una máquina para su cocción. El vapor que libera el equipo se aprovecha para humedecer las piezas mientras se acomodan, según explicó la propia hermana. Ese cuidado busca que las hostias tengan la consistencia correcta y que no se desprendan partículas.
Para las celebraciones papales, el convento prepara más de 40.000 hostias, además de piezas especiales para los sacerdotes y cuatro unidades de mayor tamaño que puedan distinguirse a distancia durante las misas encabezadas por León XIV. La producción de hostias constituye una de las actividades que sostienen económicamente al monasterio.
Las Clarisas Capuchinas integran la familia franciscana y remiten a la tradición de santa Clara de Asís, fundadora en 1212 de las Hermanas Pobres de Santa Clara. La rama capuchina surgió en el siglo XVI y retomó los principios de pobreza, sencillez, fraternidad y oración contemplativa. En Uruguay, la comunidad vive en clausura y organiza su rutina en torno a la oración, la convivencia y tareas domésticas y artesanales, con contactos puntuales hacia el exterior.
Qué cambia o a quién afecta
El encargo impacta de lleno en la rutina del monasterio, que debe ampliar su producción habitual para cubrir la demanda de las celebraciones. Las religiosas enfrentan un volumen de trabajo mayor en un procedimiento que ya exige dedicación y control en cada etapa. El esfuerzo adicional recae sobre una comunidad de clausura que combina la vida contemplativa con el trabajo manual como medio de sustento.
La designación también tiene un efecto económico para el convento, ya que la venta de hostias es una de sus fuentes de ingresos. Al mismo tiempo, otorga visibilidad a una labor que normalmente se desarrolla lejos de la exposición pública. La elaboración de las piezas para el papa supone un reconocimiento a la tarea artesanal que las hermanas realizan de forma regular.
Hacia adelante, se espera que la producción se complete conforme a los plazos que maneje la organización eclesiástica. Aunque la fuente no precisa fechas, el proceso de mezcla, reposo, cocción y humedecido requiere tiempo, por lo que la planificación debió iniciarse con anticipación. La entrega de las hostias, incluidas las cuatro de gran tamaño, quedará sujeta a la logística de las misas que León XIV celebre en el país.
Fuentes consultadas
- Fuente original: www.elobservador.com.uy (publicado el 31 de octubre de 2026)