Los meteorólogos Mario Bidegain y José Serra advirtieron que el fenómeno de El Niño condicionará el verano en Uruguay, con un pico de inestabilidad en diciembre y una posible mejora relativa hacia enero y febrero. Ambos expertos coincidieron en que no será posible escapar de sus efectos en la región.
Según las declaraciones recogidas por El País, octubre ya registró temperaturas promedio dos grados centígrados por debajo de lo normal, y esa tendencia de tardes más frescas continuará en noviembre y diciembre. El Niño provoca mayor nubosidad y precipitaciones, lo que explica el descenso térmico en una época en que las temperaturas deberían ascender.
Bidegain señaló que los meses más críticos ya comenzaron y se intensificarán hasta diciembre. Serra fue más enfático: “En diciembre, ya voy adelantando que va a ser el punto más crítico”. Si bien no todos los días serán lluviosos, los episodios de precipitación superarán ampliamente los valores normales para la temporada.
Para enero y febrero, en cambio, podría abrirse una “ventana atmosférica” que permita un verano más convencional. Una vez que El Niño haya liberado su energía potencial, la situación tenderá a disminuir, aunque persistirá nubosidad variable y frecuente. Las temperaturas se ubicarán en un rango normal o por debajo de lo normal, y las lluvias serán normales o levemente superiores.
Consultado sobre la posibilidad de viajar al exterior para evitar la inestabilidad, Serra consideró que la respuesta es negativa: escapar de El Niño es “imposible” porque “de una manera u otra, todo el mundo se ve afectado”. Bidegain coincidió en que las opciones son acotadas: en Sudamérica, incluyendo Uruguay, buena parte de Argentina y Brasil, predomina el mismo patrón de nubosidad, lluvias y tormentas.
En contraste, la cuenca amazónica y las costas al norte de Brasil y Venezuela atraviesan sequía y altas temperaturas debido al fenómeno. Serra advirtió que en esa zona el verano será “duro” por los calores intensos. Asimismo, el sur de Estados Unidos y la costa de México presentan tendencia a lluvias por encima de lo normal, por lo que tampoco quedan libres de los efectos.
Respecto a las causas del cielo cubierto, el frío y las lluvias, Serra explicó que confluyen un calentamiento global sostenido desde 2014, la inestabilidad propia de la primavera como estación de transición y El Niño. Detalló que normalmente una corriente de aire húmedo ecuatorial afecta el sur y sureste de Brasil y los departamentos uruguayos del norte y limítrofes con Río Grande del Sur, pero El Niño potencia ese patrón. Además, el calentamiento no se limita al Pacífico: también se observa en el Atlántico, el Mediterráneo, el Índico y el Adriático, lo que incrementa la evaporación, la condensación, las precipitaciones y las tormentas.
Qué cambia o a quién afecta
La principal consecuencia práctica es que los planes de vacaciones y actividades al aire libre en Uruguay deberán adaptarse a un diciembre con alta probabilidad de lluvias y temperaturas frescas. Los sectores turístico, gastronómico y de eventos al aire libre son los más expuestos, ya que dependen de la estabilidad del tiempo. Quienes hayan reservado para la primera quincena de enero podrían encontrar mejores condiciones, aunque sin garantías de un verano soleado.
El antecedente inmediato es octubre, con dos grados por debajo del promedio, lo que ya anticipa la tendencia. Los meteorólogos explican que El Niño altera el régimen normal de lluvias en el norte y litoral uruguayo, zonas limítrofes con Río Grande del Sur, donde la corriente de aire húmedo ecuatorial suele descargar. La persistencia de nubosidad y precipitaciones puede afectar la agricultura, el transporte y la gestión de recursos hídricos, aunque el texto no detalla impactos específicos en esas áreas.
Hacia adelante, se espera que diciembre sea el mes de mayor inestabilidad, con lluvias por encima de lo normal. A partir de enero, la energía de El Niño comenzaría a disiparse, dando paso a un verano más típico pero aún con variabilidad. No se prevén olas de calor intensas en Uruguay, y las precipitaciones se mantendrían dentro de parámetros normales o levemente superiores. Las autoridades y los operadores turísticos deberían monitorear los pronósticos actualizados para ajustar expectativas y planificar contingencias.
Fuentes consultadas
- Fuente original: www.elpais.com.uy (publicado el 22 de octubre de 2026)