El ciclo escolar venezolano arrancó en octubre con menos maestros en las aulas. Distintas organizaciones no gubernamentales reportan que miles de educadores han dejado sus cargos para buscar mejores ingresos en el extranjero o en otras actividades, lo que reduce la disponibilidad de personal calificado y afecta la enseñanza. Los especialistas ven en esta tendencia un problema serio para la próxima década.
FundaRedes encuestó a 307 docentes de nivel inicial, primaria y media general en seis estados fronterizos: Amazonas, Apure, Bolívar, Falcón, Táchira y Zulia. El estudio identificó que los sueldos no cubren alimentación, transporte, salud ni estudios de los hijos. El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) calculó la cesta alimentaria en 493,53 dólares para octubre, frente a un ingreso docente cercano a 100 dólares mensuales.
Zuly Mora, de FundaRedes, explicó que esa brecha salarial golpea primero al educador y luego a la calidad educativa. Según dijo, el docente acude a su institución desmotivado y limitado a cumplir con lo mínimo. La encuesta reveló que 34,9% de los maestros ha optado por dejar la docencia para generar ingresos en otras áreas y así cubrir la canasta básica.
La falta de relevo también se refleja en la formación universitaria. Mora señaló que en la Universidad la Gervasio Rubio, la Universidad Católica y la Universidad de Los Andes, en Táchira, la matrícula de educación cayó cerca de 80%. A su juicio, los jóvenes ya no ven la carrera como una opción atractiva debido a las condiciones que observan en el día a día de los docentes.
Gabriela Domingo y Óscar Iván Rose, de la Asociación Civil Con la Escuela, coincidieron en que no habrá generación de reemplazo. Advirtieron que en 10 o 15 años se producirá un vacío importante porque la mayoría de los maestros actuales supera los 40 años y casi nadie estudia educación. Los datos de FundaRedes muestran que 40,0% de los docentes activos tiene más de 50 años y solo 6,2% cuenta con cinco años o menos de servicio.
La especialización también se ha vuelto difícil: 73,0% de los encuestados no pudo realizar nuevos estudios. Con ingresos insuficientes, uno de cada cuatro docentes manifestó intención de emigrar. Con la Escuela detectó en octubre de 2023 que los maestros mantienen al menos una fuente adicional de ingresos, generalmente en comercios, emprendimientos o como taxistas.
Las condiciones laborales agravan el panorama. Aunque el gobierno promociona la recuperación de escuelas mediante las Brigadas Comunitarias Militares para la Educación y la Salud (Bricomiles), en zonas fronterizas persisten fallas. Mora describió aulas en Táchira donde los estudiantes usan linternas de teléfono o velas por robos de cableado sin respuesta estatal. En el municipio Torbes, dijo, el cableado fue sustraído en marzo y aún no había solución.
Eduardo Cantera, del Centro de Innovación Educativa de la Universidad Católica Andrés Bello, indicó que ante la ausencia de docentes algunos padres con formación asumen tareas de enseñanza. También señaló que los maestros restantes deben unificar grados para no cerrar escuelas, sin una reorganización formal de los programas. El horario mosaico, implementado durante la pandemia, sigue vigente y permite que los niños asistan dos o tres días por semana en horario reducido.
La crisis ha llevado a que estudiantes de Ureña y San Antonio, en Táchira, crucen a Cúcuta, Colombia, para estudiar. Mora atribuyó esta situación a la falta de instituciones y docentes en esas localidades venezolanas. El programa «Chamba juvenil», que ofreció a bachilleres trabajar como profesores, fue criticado por Con la Escuela por la falta de formación y porque desvaloriza la carrera docente. Además, 97,4% de los docentes encuestados por FundaRedes considera que los egresados de bachillerato no están preparados para la universidad.
Cantera añadió que las universidades públicas enfrentan vulnerabilidad presupuestaria y que los propios estudiantes se organizan para apoyar a los nuevos ingresos. Pese a las dificultades, valoró el esfuerzo de directores y personal educativo. Con la Escuela pidió resolver la situación salarial para que la docencia sea atractiva, mientras FundaRedes instó al Estado a aplicar políticas públicas que transformen el funcionamiento de las instituciones educativas.
Qué cambia o a quién afecta
Los estudiantes son los primeros afectados por la reducción de maestros. La unificación de grados y la asistencia intermitente limitan los contenidos y profundizan las brechas entre quienes pueden compensar esas fallas y quienes no. El dato de que 97,4% de los docentes vea a los bachilleres sin preparación suficiente para la universidad anticipa un impacto negativo en el acceso a la educación superior y en las oportunidades laborales futuras.
Los propios educadores enfrentan un deterioro sostenido. Con un salario que no cubre la cesta alimentaria, muchos buscan ingresos adicionales o emigran, lo que reduce aún más la oferta de maestros. La caída del 80% en la matrícula de educación en varias universidades de Táchira indica que el problema no se corregirá solo con el tiempo, sino que requiere condiciones laborales que hagan viable la profesión para las nuevas generaciones.
Las comunidades fronterizas ya sienten el efecto. La migración escolar hacia Cúcuta muestra cómo la falta de docentes e infraestructura empuja a las familias a buscar alternativas fuera del país. A mediano plazo, si no se revierte la tendencia, el sistema podría enfrentar un vacío de reemplazo cuando se jubilen los actuales maestros, con consecuencias directas en la continuidad del servicio educativo y en la equidad de acceso.
Fuentes consultadas
- Fuente original: www.infobae.com (publicado el 24 de noviembre de 2023)