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Sturla narra su paso por el cónclave y objeta el laicismo que relega la fe

El cardenal contó detalles de la elección de León XIV, defendió la libertad religiosa en el espacio público y reveló que el Vaticano descartó una visita al Parlamento.

Sturla narra su paso por el cónclave y objeta el laicismo que relega la fe

El cardenal Daniel Sturla intervino este martes en una actividad de la Asociación de Dirigentes de Marketing, donde se refirió al vínculo entre religión y Estado en Uruguay, rememoró su participación en el cónclave que consagró a León XIV y dio a conocer una gestión ante el Vaticano para que el pontífice incluyera al Palacio Legislativo en una eventual gira por el país. La respuesta que recibió, según su relato, fue que el papa no suele visitar parlamentos.

En su exposición, Sturla marcó una distinción entre la laicidad y lo que llamó el «pecado laicista uruguayo». A su juicio, la laicidad debe asegurar que todas las confesiones puedan manifestarse y que ninguna goce de privilegios, mientras que el laicismo, tal como lo describió, reduce la religión al fuero íntimo y la excluye del ámbito público. Para ilustrar su punto, evocó a monseñor Soler, arzobispo entre 1890 y 1908, quien elogió el modelo estadounidense por mantener un Estado laico con presencia religiosa visible. Sturla añadió que la cultura uruguaya tiene raíces cristianas y que eso no puede desconocerse. También trajo a colación unas palabras del presidente Yamandú Orsi sobre haberse «ido de mambo» con la laicidad.

Sobre el cónclave, el cardenal lo describió como una de las vivencias más gratas de su vida, marcada por la fe y la responsabilidad. Explicó que los cardenales participaron en congregaciones generales durante quince días antes de la votación, y que el cónclave propiamente dicho se extendió por dos jornadas. Recordó que tras el juramento se pronuncia la fórmula «extra omnes» y las puertas se cierran para que solo queden los electores. Dijo haber sentido el peso de la historia al elegir al sucesor de Pedro. Tras saludar al nuevo pontífice, le manifestó que Uruguay lo aguardaba y le recordó que Francisco no había podido visitar Uruguay ni Argentina. Según su testimonio, durante la cena posterior León XIV también mencionó a ambos países.

Sturla reveló que impulsó una visita papal al Palacio Legislativo, propuesta que atribuyó a un grupo de legisladores. Argumentó que el Parlamento es el ámbito donde confluyen todas las voces y lo consideró el espacio más representativo del país. No obstante, desde el Vaticano le indicaron que el papa no acude a parlamentos, aunque citaron como excepción una visita a las Cortes en España. El cardenal admitió haber tenido un intercambio tenso con un interlocutor vaticano, cuyo nombre prefirió no mencionar, a raíz de su insistencia en esa escala.

La actividad se desarrolló en un clima de expectativa por la visita de León XIV a Uruguay, programada para los días 6 al 8 de noviembre. Ese mismo martes se conoció que el pontífice padece cáncer de pulmón, después de una cirugía para extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho. Sturla indicó que la Iglesia uruguaya aguarda novedades en los próximos días sobre si el viaje a Sudamérica podrá concretarse el mes entrante.

Qué cambia o a quién afecta

Las palabras del cardenal colocan el foco en un debate de fondo sobre cómo se interpreta la laicidad en Uruguay, principio recogido en la Constitución pero cuya aplicación práctica sigue generando roces. Sturla cuestiona una lectura que, según él, confina la religión al ámbito privado y le niega presencia en la esfera pública. Esto interpela a comunidades religiosas que reclaman mayor visibilidad, a sectores laicistas que abogan por una separación estricta y a legisladores que promovieron la visita papal al Parlamento. También involucra al presidente Orsi, cuya frase sobre «irse de mambo» es utilizada por el cardenal para respaldar su posición.

El episodio de la visita frustrada al Palacio Legislativo deja entrever criterios operativos del Vaticano que priorizan ciertos escenarios sobre otros. La negativa a incluir al Parlamento, salvo excepciones como las Cortes españolas, sugiere una política de evitar actos que puedan leerse como injerencia política o que desvíen el foco pastoral de las giras papales. Esto incide en la planificación de la agenda papal y en las expectativas de los legisladores uruguayos, que veían en esa visita una ocasión de diálogo institucional. A ello se suma la incertidumbre sobre la salud de León XIV, que añade un factor de suspenso sobre la concreción del viaje y mantiene en vilo a la Iglesia uruguaya y a los organizadores.

De cara al futuro inmediato, se espera que el Vaticano comunique en los próximos días si el pontífice podrá realizar la gira sudamericana prevista para noviembre. La Iglesia uruguaya, según Sturla, aguarda esa confirmación. En paralelo, el debate sobre la laicidad probablemente continúe, con actores políticos y religiosos posicionándose. El cardenal ha dejado clara su postura, pero no se vislumbran cambios inmediatos en la legislación o en las prácticas institucionales. La discusión podría trasladarse a ámbitos académicos o mediáticos, mientras la atención sigue centrada en la salud del papa y en la eventual visita.

Fuentes consultadas

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