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Ruibal: impacto del nuevo convenio de la construcción en precios es incierto hasta 2030

El presidente de la Cámara de la Construcción afirma que nadie puede predecir el efecto en los precios y que la productividad absorberá parte del aumento.

Ruibal: impacto del nuevo convenio de la construcción en precios es incierto hasta 2030

El nuevo convenio colectivo de la construcción en Uruguay ha generado un debate sobre su posible impacto en los costos de las obras. Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción y director de Saceem, rechazó las estimaciones que anticipan aumentos significativos en los precios. En una entrevista con El País, Ruibal sostuvo que el impacto real solo se conocerá cuando se complete la reducción de la jornada laboral en 2030 y confió en que las mejoras de productividad, tecnología e innovación absorberán gran parte del aumento de costos.

Ruibal explicó que, si bien todo convenio colectivo implica un ajuste de costos, especialmente en mano de obra, trasladar ese aumento directamente a los precios es un error. Según sus declaraciones, en una obra de arquitectura la mano de obra representa entre el 35% y el 40% del costo, pero al llevarlo al precio final ese porcentaje baja al 20% o 25%. Por lo tanto, si el aumento salarial acordado se trasladara íntegramente, el impacto en el precio sería de alrededor del 2,5%, y no del 8% o 10% como algunos desarrolladores han sugerido. «Nadie puede decir cuánto va a impactar en el precio, nadie», afirmó Ruibal, quien calificó como incorrectas las cifras que circulan.

El convenio, que tendrá una duración de cinco años hasta 2030, incluye una reducción gradual de la jornada laboral y flexibilización de horarios. Ruibal destacó que este período permitirá a las empresas invertir en tecnología y mejorar la organización del trabajo para aumentar la productividad. Como ejemplo, mencionó que hace unos años se requería más mano de obra por metro cuadrado en tareas como la construcción de pisos de hormigón, y que esa tendencia puede continuar. Además, anunció que a partir del 1 de setiembre se lanzará una comisión de productividad junto con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), un espacio nuevo para trabajar en mejoras conjuntas.

Consultado sobre si el nuevo convenio podría hacer inviables algunos proyectos, Ruibal descartó esa posibilidad. «No veo de ninguna manera que esto tranque nada», dijo, y agregó que un aumento del 1% en el precio no torna inviable una obra. Sin embargo, advirtió que si no se prioriza la productividad, la industria podría enfrentar problemas. En ese sentido, valoró la actitud del sindicato al aceptar discutir planes de productividad y consideró que el acuerdo es «disruptivo» y una oportunidad para modernizar el sector.

Respecto al conflicto por el suministro de hormigón que afectó a la industria en las últimas semanas, Ruibal evitó cuantificar las pérdidas económicas, pero reconoció que todas las obras sufrieron alguna afectación, especialmente en el último mes. Señaló que tanto empresas como trabajadores perdieron ingresos y que por eso es importante mantener un convenio de cinco años que brinde estabilidad y reduzca la conflictividad. Sobre la actuación del gobierno, no atribuyó responsabilidad al ministro de Trabajo, Juan Castillo, y aclaró que el manejo del conflicto fue bipartito entre las cámaras y el sindicato.

Qué cambia o a quién afecta

El nuevo convenio colectivo de la construcción, vigente hasta 2030, introduce una reducción gradual de la jornada laboral y flexibilización de horarios, lo que modifica las condiciones de trabajo para los empleados del sector. Para las empresas constructoras, implica un ajuste en los costos laborales que deberán gestionar mediante inversiones en tecnología y mejoras de productividad. Los desarrolladores y compradores de viviendas podrían verse afectados si parte del aumento se traslada a los precios, aunque Ruibal estima que el impacto sería menor al 2,5% si se aplicara completamente. Además, la creación de una comisión de productividad con el Sunca a partir de setiembre establece un nuevo ámbito de negociación y seguimiento. El sector en su conjunto enfrenta el desafío de mantener la viabilidad de los proyectos y evitar conflictos que generen pérdidas económicas, como ocurrió con el reciente desabastecimiento de hormigón.

Fuentes consultadas

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