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Empleo en Uruguay: tasas estables y empresas sin planes de contratar más personal

El INE registró pocas variaciones en junio; analistas describen un mercado laboral sin aceleración y con mayor tiempo de búsqueda para los desocupados.

Empleo en Uruguay: tasas estables y empresas sin planes de contratar más personal

El mercado de trabajo uruguayo cerró junio con indicadores casi sin movimiento frente al mismo mes de 2025, de acuerdo con la última medición del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las cifras de actividad, ocupación y desempleo se mantuvieron dentro de rangos estrechos, y las consultoras privadas anticipan que esa tónica continuará en lo que resta del año.

Según el organismo oficial, la tasa de actividad llegó a 63,9%, una décima menos que doce meses antes, mientras que la ocupación se sostuvo en 59,5%. El desempleo, por su parte, se ubicó en 7%, con una reducción de 0,3 puntos porcentuales en la comparación interanual. Para el tramo de 14 a 24 años, la ocupación juvenil subió de 31,3% a 32,7% y la desocupación en ese grupo cayó de 26% a 21,3%.

El economista de PwC Ramón Pampín explicó al diario El Observador que el comportamiento del empleo acompañó una economía de menor ritmo, con un PIB que avanzó 1,8% en 2025 y previsiones para 2026 ajustadas a la baja. En su lectura, la desaceleración fue gradual y no derivó en caída neta de puestos, e incluso junio mostró un repunte mensual desestacionalizado de medio punto en la tasa de ocupación, el mayor del semestre.

No obstante, Pampín advirtió señales de desaliento en la búsqueda de trabajo. El indicador que mide cuánto tarda una persona en encontrar empleo pasó de 7,3 semanas en enero a 9,1 semanas en junio, lo que sugiere mayores dificultades para reinsertarse y el riesgo de que parte de los desocupados abandone la búsqueda activa.

Luciano Magnífico, gerente de Economía de Exante, sostuvo que los datos más recientes del INE apuntan a que el ciclo expansivo del empleo se agotó. La población alcanzó un máximo histórico y las tasas de actividad, ocupación y desempleo se encuentran en los mejores niveles de la última década, aunque sin avances adicionales en las últimas mediciones.

En la comparación de mediano plazo, Pampín señaló que el crecimiento interanual del empleo en la serie de 12 meses se redujo de 1,1% en enero a 0,6% en junio. Para la segunda mitad del año, Exante proyecta que la cantidad de ocupados no variará significativamente en el acumulado de 2026, en línea con su encuesta de expectativas empresariales de mayo: más de la mitad de las firmas consultadas no prevé modificar su plantilla y varias anticipan recortes antes que ampliaciones.

PwC, en tanto, estima un leve aumento de la tasa de ocupación hacia el cierre de 2026 y en 2027, en un marco de estabilidad más que de deterioro o aceleración. Pampín resumió que no se espera destrucción de puestos, pero tampoco un despegue claro mientras la actividad económica crezca por debajo de su potencial.

El informe del INE también mostró una baja en la tasa de no registro a la seguridad social, que pasó de 21,9% a 20,8% en junio. Magnífico vinculó esa mejora con la cantidad de cotizantes registrados en el Banco de Previsión Social (BPS) y destacó que la informalidad lleva varios meses por debajo de 21%, un nivel bajo en perspectiva histórica, aunque algo superior a los mínimos de mediados de 2021 y comienzos de 2023.

Pampín recordó que la informalidad descendió desde cerca de 30% en 2010 hasta alrededor de 20% en la actualidad. A su juicio, ese piso combina factores estructurales y cíclicos, y reducirlo de forma sustancial exigirá políticas sobre lo estructural más que confiar en la evolución del ciclo económico.

Qué cambia o a quién afecta

La combinación de tasas estables y expectativas empresariales cautas impacta de lleno en quienes buscan empleo. Con una duración media del desempleo que ronda las nueve semanas, los períodos sin trabajo se alargan y crece el riesgo de que algunos desocupados dejen de buscar activamente, lo que a su vez puede reducir la presión sobre la tasa de desempleo sin que mejore la situación real de esos hogares.

El sector empleador también enfrenta un escenario de decisiones contenidas. Si más de la mitad de las empresas no planea ampliar su plantilla y algunas evalúan reducciones, la creación de puestos dependerá de la actividad económica y no de un impulso contractivo generalizado. Esa dinámica afecta especialmente a los jóvenes y a los trabajadores con menor calificación, que suelen tener más dificultades para reinsertarse cuando el mercado pierde ritmo.

En el plano institucional, el INE y el BPS seguirán siendo las referencias para medir la evolución del empleo y la formalización. Los próximos datos mensuales permitirán verificar si la estabilidad se mantiene o si el enfriamiento se profundiza. Las proyecciones de Exante y PwC coinciden en que no habrá cambios abruptos en lo que resta de 2026, pero tampoco una mejora significativa, por lo que las políticas de empleo y formalización conservarán un papel central en la agenda.

Fuentes consultadas

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