El analista en seguridad Julio Centurión afirmó que en Uruguay existe un importante tráfico ilegal de armas y municiones, lo que contribuye a que algunos grupos criminales estén mejor equipados que las propias fuerzas policiales. La declaración fue realizada en el marco de una entrevista sobre la evolución de la violencia en el país.
Centurión explicó que Uruguay no es ajeno a un fenómeno regional: “la región está cada vez más violenta y el mundo está cada vez más violento”. En ese sentido, señaló que la ubicación geográfica del país lo inserta en circuitos del narcotráfico y del crimen organizado, mencionando la cercanía con grandes productores de cocaína y marihuana, como Colombia y Paraguay, así como la porosidad de la frontera con Brasil.
“Tenemos una frontera recontra porosa con Brasil”, afirmó, y agregó que por esos pasos circulan desde mercadería de contrabando hasta drogas. También recordó informes policiales que advertían sobre la presencia en Uruguay de personas reclutadas por el Primer Comando de la Capital (PCC), una de las mayores organizaciones criminales de Brasil.
Consultado sobre si el aumento de la violencia se debe a una mayor cantidad de hechos o a una mayor gravedad, Centurión respondió que ambos aspectos están presentes: “Se puede hablar quizás de mayor cantidad y mayor intensidad en cuanto a los crímenes”. Atribuyó esa evolución principalmente al narcotráfico y a la circulación de armas.
“Acá hay un gran tráfico de armas y de municiones, y muchas veces [los grupos criminales] están mejor armados que los propios policías, o incluso han disparado más que los propios policías, y tienen más práctica en cuanto a un enfrentamiento”, sostuvo.
El analista también mencionó que Uruguay registra episodios de extrema violencia, como casos de personas torturadas o mutiladas, aunque aclaró que ocurren con menor frecuencia que en otros contextos latinoamericanos.
Más allá del crimen organizado, Centurión consideró que existen transformaciones sociales que ayudan a explicar la violencia actual, como la “despersonalización” y el “desarraigo del barrio”, asociados a la movilidad laboral y habitacional. También señaló que cambiaron los códigos dentro del mundo criminal, por ejemplo, que “antes en el barrio no se robaba” o que “antes las cárceles eran de los chorros” y “ahora es de los narcotraficantes”.
En el plano político, Centurión opinó que la discusión sobre seguridad trasciende a un partido: “La izquierda se debe un debate grande sobre el tema de la seguridad ciudadana, en general, toda la clase política”. Cuestionó las disputas partidarias que reducen el problema a comparaciones entre gobiernos y criticó los discursos que promueven soluciones únicamente punitivas.
“Hagamos el ejercicio, ¿qué pasa mañana? ¿No van a seguir generándose las condiciones para que existan criminales?”, concluyó.
Fuente original: www.carasycaretas.com.uy