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Científicos venezolanos en el extranjero sostienen clases de física por videollamada

El proyecto CEVALE2VE reúne a investigadores que trabajan en el CERN y otras instituciones para formar a estudiantes que permanecen en el país.

Científicos venezolanos en el extranjero sostienen clases de física por videollamada

Un grupo de físicos venezolanos que desarrollan su carrera fuera del país mantiene un programa de formación a distancia para alumnos de universidades en Venezuela. La iniciativa se denomina Centro Virtual de Altos Estudios de Altas Energías para Venezuela, o CEVALE2VE, y comenzó en 2014. Sus impulsores fueron jóvenes que habían obtenido becas en el exterior para especializarse en física de partículas y que, al culminar sus estudios, optaron por permanecer en el extranjero sin romper el vínculo académico con su país de origen.

Arturo Sánchez, investigador en el CERN, se conecta desde Ginebra con un grupo reunido en un laboratorio de computación de la Universidad Central de Venezuela (UCV). La sesión, realizada mediante Hangouts, aborda el uso del software root. Sánchez es uno de los fundadores del proyecto, junto con Reina Coromoto Camacho, quien desde París participa en el experimento ATLAS del CERN y trabaja en el Laboratorio de Física Nuclear y Altas Energías (LPNHE). Ambos son egresados de la Universidad de Los Andes.

La propuesta surgió cuando varios de estos científicos, tras concluir sus doctorados, decidieron quedarse en el exterior debido a la situación política y económica del país, pero conservando un lazo con la academia venezolana. «La intención es ayudar a las universidades a mantener el nivel de calidad», señala Camacho. Desde su creación, cerca de 40 estudiantes han pasado por las sesiones, que se transmiten en vivo por YouTube y también pueden verse en diferido.

La matrícula de la Licenciatura en Física en la UCV se redujo un 32% entre 2013 y 2017, según datos citados en el texto. Además, desde 2014 más de 80.000 venezolanos han solicitado asilo en otros países, de acuerdo con Naciones Unidas. Esta disminución de alumnos y la salida de profesores han afectado la continuidad de los programas académicos. Los instructores de CEVALE2VE llaman «padrinos» a los docentes que permanecen en Venezuela, pero algunos se han ido y no siempre hay reemplazos.

Las clases no se limitan a física de partículas; también incluyen orientación sobre cómo buscar becas y preparar solicitudes. Carmen Villalba, estudiante de 27 años, se prepara para una pasantía en el CERN y destaca que la beca cubre hospedaje, alimentación y boleto de avión, algo imposible de costear por su cuenta dada la situación del país. Ángel Romero, químico de 31 años que asiste a las sesiones, considera que el trabajo de los científicos en el exterior es «extraordinario» y necesario para apoyar a quienes están dentro.

Qué cambia o a quién afecta

Los principales beneficiarios son los estudiantes de física de universidades venezolanas como la UCV y la Universidad Simón Bolívar, que acceden a formación especializada que de otro modo no estaría disponible. También se benefician los propios instructores, quienes mantienen un lazo académico con su país y contribuyen a la formación de nuevas generaciones. La iniciativa no sustituye la labor de los profesores locales, pero ayuda a compensar la pérdida de docentes que han migrado.

El proyecto se apoya en una red de científicos venezolanos en el extranjero que trabajan en centros como el CERN y universidades de Europa y Estados Unidos. Esta diáspora altamente calificada encuentra en CEVALE2VE una forma de retribuir a su país de origen. La continuidad del programa depende de la disponibilidad de estos voluntarios y de la conectividad a internet en Venezuela, que a menudo presenta fallas. A pesar de las dificultades, los organizadores mantienen el compromiso de ofrecer sesiones periódicas.

A futuro, se espera que más estudiantes puedan participar y que algunos de ellos, como Carmen Villalba, se incorporen eventualmente como instructores, replicando el modelo. La experiencia de Anabel Romero, quien tras seguir el curso obtuvo una pasantía en el CERN y ahora cursa un doctorado en Estados Unidos, muestra el impacto positivo que puede tener esta iniciativa. El proyecto también ha beneficiado a estudiantes en Colombia y Perú, aunque su foco principal sigue siendo Venezuela.

Fuentes consultadas

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